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	<title type="text">Autoridad y genealogía femeninas</title>
	<subtitle type="text">Materiales para la coeducación</subtitle>
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		<title>Documento 1. LUCE IRIGARAY</title>
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		<published>2012-10-27T20:00:10Z</published>
		<updated>2012-10-27T20:00:10Z</updated>
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		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;&quot;Le mystère oublié des généalogies féminines&quot;.&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;A &lt;em&gt;Le temps de la différence&lt;/em&gt;. París, éditions de Minuit, 1989, pp. 120.121.&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;pPara volver de nuevo posible una ética de la diferencia sexual, hay que renovar el vínculo de las genealogías femeninas... Si la racionalidad de la Historia viene a recordarnos todo lo que ha tenido lugar y hay que tener en cuenta, es necesario hacer entrar en la Historia la interpretación del olvido de las genealogías femeninas y restablecer la economía.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;h2&gt;&lt;em&gt;Yo, tú, nosotras.&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;Madrid, Cátedra, 1992, p. 23&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;En mayo de 1984 (…) fui a visitar la isla de Tocello. Hay en su museo una estatua femenina en la misma actitud que María, la madre de Jesús, sentada y con el niño sobre sus rodillas, ambos de frente al espectador. Admiraba yo la hermosa escultura de madera cuando me dí cuenta de que aquel Jesús ¡era una niña! El descubrimiento ejerció sobre mí un efecto perceptivo y mental tan fuerte como jubiloso. Sentí que me liberaba  de la tensión producida por una verdad cultural impuesta también desde el arte: nos han obligado a creer en una mujer virgen-madre y su hijo como modelos de nuestra redención. Ante la estatua que representa a Mari y a su madre, Ana, me sentí serena y gozosamente instalada en mi cuerpo, en mis afectos, en mio historia de mujer. Tenía ante mí una figura ética y estética que necesito para vivir sin despreciar mi encarnación, la de mi madre y la del resto de las mujeres.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;&quot;Le mystère oublié des généalogies féminines&quot;.&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;A &lt;em&gt;Le temps de la différence&lt;/em&gt;. París, éditions de Minuit, 1989, pp. 120.121.&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;pPara volver de nuevo posible una ética de la diferencia sexual, hay que renovar el vínculo de las genealogías femeninas... Si la racionalidad de la Historia viene a recordarnos todo lo que ha tenido lugar y hay que tener en cuenta, es necesario hacer entrar en la Historia la interpretación del olvido de las genealogías femeninas y restablecer la economía.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;h2&gt;&lt;em&gt;Yo, tú, nosotras.&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;Madrid, Cátedra, 1992, p. 23&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;En mayo de 1984 (…) fui a visitar la isla de Tocello. Hay en su museo una estatua femenina en la misma actitud que María, la madre de Jesús, sentada y con el niño sobre sus rodillas, ambos de frente al espectador. Admiraba yo la hermosa escultura de madera cuando me dí cuenta de que aquel Jesús ¡era una niña! El descubrimiento ejerció sobre mí un efecto perceptivo y mental tan fuerte como jubiloso. Sentí que me liberaba  de la tensión producida por una verdad cultural impuesta también desde el arte: nos han obligado a creer en una mujer virgen-madre y su hijo como modelos de nuestra redención. Ante la estatua que representa a Mari y a su madre, Ana, me sentí serena y gozosamente instalada en mi cuerpo, en mis afectos, en mio historia de mujer. Tenía ante mí una figura ética y estética que necesito para vivir sin despreciar mi encarnación, la de mi madre y la del resto de las mujeres.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
	</entry>
	<entry>
		<title>Documento 2. LUISA MURARO</title>
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		<published>2012-10-28T09:47:22Z</published>
		<updated>2012-10-28T09:47:22Z</updated>
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		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;&lt;em&gt;El orden simbólico de la madre&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Madrid, horas y HORAS, 1994, p. 132.&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Soy consciente de lo problemático que es designar como masculina una cultura a la cual también han contribuido, más o menos activamente, también las mujeres, comenzando por mi modesta aportación. La llamo masculina basándome en el criterio de la autoridad que prevalece en el acto, fundamental para toda cultura, de la mediación. Es masculina la cultura en la cual la autoridad se identifica con preferencia en el ser hombre. Se trata de un criterio simbólico (la autoridad es simbólica, o no es tal). La cultura en la que me expreso en este momento presente es femenina; también forman parte de ella algunos hombres, como Platón o mi padre o mi maestro de metafísica, pero es cultura femenina porque lo es la autoridad mediadora para mí.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;&lt;em&gt;El orden simbólico de la madre&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Madrid, horas y HORAS, 1994, p. 132.&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Soy consciente de lo problemático que es designar como masculina una cultura a la cual también han contribuido, más o menos activamente, también las mujeres, comenzando por mi modesta aportación. La llamo masculina basándome en el criterio de la autoridad que prevalece en el acto, fundamental para toda cultura, de la mediación. Es masculina la cultura en la cual la autoridad se identifica con preferencia en el ser hombre. Se trata de un criterio simbólico (la autoridad es simbólica, o no es tal). La cultura en la que me expreso en este momento presente es femenina; también forman parte de ella algunos hombres, como Platón o mi padre o mi maestro de metafísica, pero es cultura femenina porque lo es la autoridad mediadora para mí.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
	</entry>
	<entry>
		<title>Documento 3. LUCRECIA MARINELLI</title>
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		<published>2012-10-28T09:55:00Z</published>
		<updated>2012-10-28T09:55:00Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/autoridad-y-genealogia-femeninas/71-document-3-lucrecia-marinelli</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;A Rosa Rius, &quot;De las mujeres 'memorables' en Lucrecia Marinelli: 'nobleza' y 'excelencia' en la Venecia de 1600&quot;. Rosa Mª Rodríguez ed., p. 127 i 132-133.&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Qué os parece, hermanos, no queréis descubrir las buenas obras del sexo femenino tan digno y excelente, y, lo que es peor, vais encontrando siempre nuevos motivos para reprobarlo, a fin que continúe oprimido. Sin embargo, vuestras madres eran mujeres y ¿os atrevéis a censurarlas?: es algo que me parece inhumano. A manera de nuevos Nerones queréis dar muerte a la materna fama, pero os fatigáis en vano, ya que la verdad, que resplandece en estas mías mal escritas hojas, las alzará a pesar de vosotros hasta el cielo.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;A Rosa Rius, &quot;De las mujeres 'memorables' en Lucrecia Marinelli: 'nobleza' y 'excelencia' en la Venecia de 1600&quot;. Rosa Mª Rodríguez ed., p. 127 i 132-133.&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Qué os parece, hermanos, no queréis descubrir las buenas obras del sexo femenino tan digno y excelente, y, lo que es peor, vais encontrando siempre nuevos motivos para reprobarlo, a fin que continúe oprimido. Sin embargo, vuestras madres eran mujeres y ¿os atrevéis a censurarlas?: es algo que me parece inhumano. A manera de nuevos Nerones queréis dar muerte a la materna fama, pero os fatigáis en vano, ya que la verdad, que resplandece en estas mías mal escritas hojas, las alzará a pesar de vosotros hasta el cielo.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
	</entry>
	<entry>
		<title>Documento 4. OLIVA SABUCO</title>
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		<published>2012-10-28T09:59:12Z</published>
		<updated>2012-10-28T09:59:12Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/autoridad-y-genealogia-femeninas/72-document-4-oliva-sabuco</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;Prólogo de &lt;em&gt;Nueva Filosofía de la Naturaleza del Hombre no Conocida ni Alcanzada por los Grandes Filósofos Antiguos, que mejora la salud y la vida Humana&lt;/em&gt;, 1587&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Una humilde sierva y vasalla, dobladas las rodillas en ausencia, pues no puede en presencia, se atreve a hablar (…) Pues así yo con este atrevimiento, y denodadamente me atrevo a ofrecer, y dedicar éste mi libro en V. Católica Majestad (…) y pedir el amparo, y sombra de las aguileñas alas de V. Católica Majestad, bajo las cuales pongo éste el mío hijo, que yo he engendrado, y reciba V. Majestad este servicio de una mujer, que pienso es el mayor en calidad, que cuantos han utilizado los hombres, vasallos o señores, que han deseado, en V. Majestad; y aunque la Cesárea, y católica Majestad tenga dedicados muchos libros de hombres, al menos de mujeres pocos, y raros, y ninguno de esta materia.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;Prólogo de &lt;em&gt;Nueva Filosofía de la Naturaleza del Hombre no Conocida ni Alcanzada por los Grandes Filósofos Antiguos, que mejora la salud y la vida Humana&lt;/em&gt;, 1587&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Una humilde sierva y vasalla, dobladas las rodillas en ausencia, pues no puede en presencia, se atreve a hablar (…) Pues así yo con este atrevimiento, y denodadamente me atrevo a ofrecer, y dedicar éste mi libro en V. Católica Majestad (…) y pedir el amparo, y sombra de las aguileñas alas de V. Católica Majestad, bajo las cuales pongo éste el mío hijo, que yo he engendrado, y reciba V. Majestad este servicio de una mujer, que pienso es el mayor en calidad, que cuantos han utilizado los hombres, vasallos o señores, que han deseado, en V. Majestad; y aunque la Cesárea, y católica Majestad tenga dedicados muchos libros de hombres, al menos de mujeres pocos, y raros, y ninguno de esta materia.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
	</entry>
	<entry>
		<title>Documento 5. TERESA DE CARTAGENA</title>
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		<published>2012-10-28T10:15:00Z</published>
		<updated>2012-10-28T10:15:00Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/autoridad-y-genealogia-femeninas/73-document-5-teresa-de-cartagena</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;A Maria-Milagros Rivera, Nombrar el mundo en femenino&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Barcelona, Icaria, 1994, pp. 36-37&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Muchas veces se me ha hecho entender, virtuosa señora, que algunos de los prudentes varones y asimismo hembras discretas se maravillan o se han maravillado de un tratado que, la gracia divina administrando mi delgado feminal entendimiento, mi mano escribió (...). Creo, muy virtuosa señora, que la causa porque los varones se maravillan que mujer haya hecho tratado no es para no ser acostumbrado en el estado femenino, sino sólo en el varonil. Pues los varones hacer libros y aprender ciencias y usar de ellas, lo tienen en uso desde antiguo tiempo que parece ser habido por natural curso y por eso nadie se maravilla.
&lt;/p&gt;&lt;p&gt;
Se maravillan las gentes de lo que en el tratado escribí y yo me maravillo de lo que en verdad callé (...). Pues la experiencia me hace cierta y Dios de la verdad sabe que yo no tuve ningún otro Maestro ni me aconsejé con ningún otro letrado, ni lo trasladé de libros, como algunas personas con maliciosa admiración acostumbran decir. Pues sólo ésta es la verdad: que Dios de las ciencias, Señor de las virtudes, Padre de las misericordias, Dios de toda consolación, quien nos consuela en toda tribulación nuestra, Él solo me consoló, y Él solo me enseñó, y Él solo me leyó
&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;A Maria-Milagros Rivera, Nombrar el mundo en femenino&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Barcelona, Icaria, 1994, pp. 36-37&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Muchas veces se me ha hecho entender, virtuosa señora, que algunos de los prudentes varones y asimismo hembras discretas se maravillan o se han maravillado de un tratado que, la gracia divina administrando mi delgado feminal entendimiento, mi mano escribió (...). Creo, muy virtuosa señora, que la causa porque los varones se maravillan que mujer haya hecho tratado no es para no ser acostumbrado en el estado femenino, sino sólo en el varonil. Pues los varones hacer libros y aprender ciencias y usar de ellas, lo tienen en uso desde antiguo tiempo que parece ser habido por natural curso y por eso nadie se maravilla.
&lt;/p&gt;&lt;p&gt;
Se maravillan las gentes de lo que en el tratado escribí y yo me maravillo de lo que en verdad callé (...). Pues la experiencia me hace cierta y Dios de la verdad sabe que yo no tuve ningún otro Maestro ni me aconsejé con ningún otro letrado, ni lo trasladé de libros, como algunas personas con maliciosa admiración acostumbran decir. Pues sólo ésta es la verdad: que Dios de las ciencias, Señor de las virtudes, Padre de las misericordias, Dios de toda consolación, quien nos consuela en toda tribulación nuestra, Él solo me consoló, y Él solo me enseñó, y Él solo me leyó
&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
	</entry>
	<entry>
		<title>Documento 6. CHRISTINE DE PIZAN</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/autoridad-y-genealogia-femeninas/74-document-6-christine-de-pizan"/>
		<published>2012-10-28T10:18:11Z</published>
		<updated>2012-10-28T10:18:11Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/autoridad-y-genealogia-femeninas/74-document-6-christine-de-pizan</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;&lt;em&gt;La ciutat de les dames&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Barcelona, L'Eixampla, 1990, p. 237&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(Cristina se dirige a las princesas y a todas las mujeres)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;
Veneradas, excelentes y honorables princesas de Francia y de todos los países, y vosotras damas, doncellas, mujeres de todas condiciones que habéis amado, amáis y amaréis la virtud y la prudencia, vosotras que estáis muertas, vosotros que vivís todavía y vosotros que vendréis en el venidero, alegraos todas y seáis felices por nuestra nueva ciudad, que, gracias a Dios, ya está casi toda construida con las casas bien dispuestas y las habitantes ya casi todas reunidas. Dad gracias a Dios que me ha guiado, todo a lo largo de este laborioso trabajo, a mí que quería construir para vosotros un refugio de honor con murallas altas y fortificadas, que os servirá de ciudadela hasta el  fin del tiempo.
&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;&lt;em&gt;La ciutat de les dames&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Barcelona, L'Eixampla, 1990, p. 237&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;(Cristina se dirige a las princesas y a todas las mujeres)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;
Veneradas, excelentes y honorables princesas de Francia y de todos los países, y vosotras damas, doncellas, mujeres de todas condiciones que habéis amado, amáis y amaréis la virtud y la prudencia, vosotras que estáis muertas, vosotros que vivís todavía y vosotros que vendréis en el venidero, alegraos todas y seáis felices por nuestra nueva ciudad, que, gracias a Dios, ya está casi toda construida con las casas bien dispuestas y las habitantes ya casi todas reunidas. Dad gracias a Dios que me ha guiado, todo a lo largo de este laborioso trabajo, a mí que quería construir para vosotros un refugio de honor con murallas altas y fortificadas, que os servirá de ciudadela hasta el  fin del tiempo.
&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
	</entry>
	<entry>
		<title>Documento 7. LAURA CERETA</title>
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		<published>2012-10-28T10:26:05Z</published>
		<updated>2012-10-28T10:26:05Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/autoridad-y-genealogia-femeninas/75-document-7-laura-cereta</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;Carta nº 65&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;(…) Leemos cómo la profética Savia de Etiopía, con su corazón  imbuido de poder divino, solucionó los misterios del egipcio Salomón (…). De la misma manera e incansablemente es celebrada la elegancia panegirista de Hortensia, hija de Hortensia  y oradora (…). No me entretendré con Tulliola, hija de Cicerón, ni con Terencia ni con Cornelia, mujeres romanas que llegaron a las cimas más elevadas de la ciencia; con ellas Nicolosa (Sanuti) de Bolonia, Isotta (Nogarola) de Verona y Cassandra (Fedele) de Venecia (…). La historia está embellecida y saciada de ejemplos como éstos.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;Carta nº 65&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;(…) Leemos cómo la profética Savia de Etiopía, con su corazón  imbuido de poder divino, solucionó los misterios del egipcio Salomón (…). De la misma manera e incansablemente es celebrada la elegancia panegirista de Hortensia, hija de Hortensia  y oradora (…). No me entretendré con Tulliola, hija de Cicerón, ni con Terencia ni con Cornelia, mujeres romanas que llegaron a las cimas más elevadas de la ciencia; con ellas Nicolosa (Sanuti) de Bolonia, Isotta (Nogarola) de Verona y Cassandra (Fedele) de Venecia (…). La historia está embellecida y saciada de ejemplos como éstos.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
	</entry>
	<entry>
		<title>Documento 8. LUCRECIA MARINELLI</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/autoridad-y-genealogia-femeninas/76-document-8-lucrecia-marinelli"/>
		<published>2012-10-28T10:26:31Z</published>
		<updated>2012-10-28T10:26:31Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/autoridad-y-genealogia-femeninas/76-document-8-lucrecia-marinelli</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;En Antonia Arslan - Adriana Chemmello -Gilberto Pizzamiglio, &lt;em&gt;Le stanze ritrovate&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Mirano – Venecia, Eidos, 1991, pp. 106-108&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Creen algunos, poco conocedores de la historia, que no han existido mujeres doctas y expertas en las ciencias y en las artes. Y eso les parece imposible. No se les le puede dar a entender aunque lo vean y lo escuchen todo el día, al estar convencidos de que Júpiter ha dado el ingenio, el intelecto sólo a los varones, privando a las mujeres, aunque sean de la misma especie. (…)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Qué diremos de Aspasia?, que fue tan docta en los estudios filosóficos, que fue digna maestra de aquel gran Pericles (…) ¿Dónde (queda) Cornelia, mujer del Africano, y madre de los Gracs?, que compuso epístolas llenas de gran doctrina. (…) Tampoco quiero que quede atrás Aganice (…) la cual poseía un conocimiento singular de la ciencia de la astronomía (…). Hipatia de Alejandría (…) hizo algunos comentarios de astronomía; Heptaquia (…) llegó a ser tan importante en los estudios de filosofía que sucedió a Plotino en la misma escuela y cátedra (…). Fue docta en la ciencia de la astronomía, e hizo profesión en público de muchas otras ciencias, y tenía una gran cantidad de alumnos en sus clases (…). Diotima fue tan experta en las disciplinas filosóficas que Sócrates no se avergonzaba de nombrarla maestra y de acudir a sus doctas lecciones. (…) ¿Dónde se tumba la gloria de la poesía, es decir, Safo Lesbia? (…) Escribió libros de versos líricos, además de otros epigramas, elegías, fue inventor del verso sáfico, que toma el nombre de ella, y tan dulcemente y copiosamente cantó que los cielos se admiraban. (…) Cassandra Fedele disputó públicamente a Padua, y escribió un elegante libro de la orden de las ciencias y hacía bellísimos versos líricos. Digno de gran maravilla fue el profundo saber de Lucrecia de Este Duquesa de Urbino en Filosofía y en Poesía (…). Vittoria Colonna fue muy docta y compuso sonetos muy bellos (…). Isota Novarolla Veronese, la cual era ornada de filosófica doctrina, hacía vida filosófica. (…)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De éstas pocas, pocas las por mí nombradas en comparación con las muchas (que hay), (…) cada uno podrá conocer cuánto provecho han hecho las mujeres en los estudios y en todo aquello a lo que se han entregado.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;En Antonia Arslan - Adriana Chemmello -Gilberto Pizzamiglio, &lt;em&gt;Le stanze ritrovate&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Mirano – Venecia, Eidos, 1991, pp. 106-108&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Creen algunos, poco conocedores de la historia, que no han existido mujeres doctas y expertas en las ciencias y en las artes. Y eso les parece imposible. No se les le puede dar a entender aunque lo vean y lo escuchen todo el día, al estar convencidos de que Júpiter ha dado el ingenio, el intelecto sólo a los varones, privando a las mujeres, aunque sean de la misma especie. (…)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Qué diremos de Aspasia?, que fue tan docta en los estudios filosóficos, que fue digna maestra de aquel gran Pericles (…) ¿Dónde (queda) Cornelia, mujer del Africano, y madre de los Gracs?, que compuso epístolas llenas de gran doctrina. (…) Tampoco quiero que quede atrás Aganice (…) la cual poseía un conocimiento singular de la ciencia de la astronomía (…). Hipatia de Alejandría (…) hizo algunos comentarios de astronomía; Heptaquia (…) llegó a ser tan importante en los estudios de filosofía que sucedió a Plotino en la misma escuela y cátedra (…). Fue docta en la ciencia de la astronomía, e hizo profesión en público de muchas otras ciencias, y tenía una gran cantidad de alumnos en sus clases (…). Diotima fue tan experta en las disciplinas filosóficas que Sócrates no se avergonzaba de nombrarla maestra y de acudir a sus doctas lecciones. (…) ¿Dónde se tumba la gloria de la poesía, es decir, Safo Lesbia? (…) Escribió libros de versos líricos, además de otros epigramas, elegías, fue inventor del verso sáfico, que toma el nombre de ella, y tan dulcemente y copiosamente cantó que los cielos se admiraban. (…) Cassandra Fedele disputó públicamente a Padua, y escribió un elegante libro de la orden de las ciencias y hacía bellísimos versos líricos. Digno de gran maravilla fue el profundo saber de Lucrecia de Este Duquesa de Urbino en Filosofía y en Poesía (…). Vittoria Colonna fue muy docta y compuso sonetos muy bellos (…). Isota Novarolla Veronese, la cual era ornada de filosófica doctrina, hacía vida filosófica. (…)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De éstas pocas, pocas las por mí nombradas en comparación con las muchas (que hay), (…) cada uno podrá conocer cuánto provecho han hecho las mujeres en los estudios y en todo aquello a lo que se han entregado.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
	</entry>
	<entry>
		<title>Documento 9. MARÍA DE ZAYAS</title>
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		<published>2012-10-28T10:27:45Z</published>
		<updated>2012-10-28T10:27:45Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/autoridad-y-genealogia-femeninas/77-document-9-maria-de-zayas</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;Pròleg de &lt;em&gt;Novelas amorosas y Exemplares&lt;/em&gt;, 1637&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;(…) Y cuando no valga esta razón para nuestro crédito, valga la experiencia de las historias, y veremos lo que lucieron las que por algún accidente trataron de buenas letras, para que ya no baste para disculpas mi ignorancia, sirva por ejemplar de mi atrevimiento. De Argentaria esposa del poeta Luca, él mismo refiere que le ayudó en la corrección de los tres libros de la Farfalia, y le hizo muchos versos, que pasaron por sedes. Temistoclea, hermana de Pitágoras, escribió un libro doctísimo de varias sentencias. Diotima fue venerada por Sócrates, por eminente (…). I Cornelia, mujer de África, (dejó escritas) unas epístolas familiares con gran elegancia. Y de otras infinitas de la antigüedad, y de nuestros tiempos, que paso en silencio, para no alargarme, y porque ya tendrás noticias de todo encara (…) que no hayas estudiado&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(…) Quien tiene honra, da lo que tiene, cada uno hace como quien es. Con mujeres no hay competencias: quien no las estima, es necio: y quien las ultraja, ingrato, ya que falta al reconocimiento del hospedaje que le hicieron en la primera jornada.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;Pròleg de &lt;em&gt;Novelas amorosas y Exemplares&lt;/em&gt;, 1637&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;(…) Y cuando no valga esta razón para nuestro crédito, valga la experiencia de las historias, y veremos lo que lucieron las que por algún accidente trataron de buenas letras, para que ya no baste para disculpas mi ignorancia, sirva por ejemplar de mi atrevimiento. De Argentaria esposa del poeta Luca, él mismo refiere que le ayudó en la corrección de los tres libros de la Farfalia, y le hizo muchos versos, que pasaron por sedes. Temistoclea, hermana de Pitágoras, escribió un libro doctísimo de varias sentencias. Diotima fue venerada por Sócrates, por eminente (…). I Cornelia, mujer de África, (dejó escritas) unas epístolas familiares con gran elegancia. Y de otras infinitas de la antigüedad, y de nuestros tiempos, que paso en silencio, para no alargarme, y porque ya tendrás noticias de todo encara (…) que no hayas estudiado&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(…) Quien tiene honra, da lo que tiene, cada uno hace como quien es. Con mujeres no hay competencias: quien no las estima, es necio: y quien las ultraja, ingrato, ya que falta al reconocimiento del hospedaje que le hicieron en la primera jornada.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
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		<title>Documento 10. CAROLINE HERSCHEL</title>
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		<published>2012-10-28T10:28:21Z</published>
		<updated>2012-10-28T10:28:21Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/autoridad-y-genealogia-femeninas/78-document-10-caroline-herschel</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;&lt;a href=&quot;http://www.bellatrixobservatory.org/cvaaI/27/&quot;&gt;http://www.bellatrixobservatory.org/cvaaI/27/&lt;/a&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;He ayudado [a William] a pulir los espejos y las lentes de nuestro nuevo telescopio. Es el mayor que nunca ha existido. ¿Puedes imaginar la emoción que supone apuntarlo hacia un nuevo ángulo del cielo para no ver cualquier cosa nunca vista desde la Tierra? Efectivamente estoy contenta con que William esté ocupado con la Real Sociedad y su grupo, así cuando acabo mi trabajo puedo estar toda la noche auscultando el cielo. A veces, cuando estoy sola en la oscuridad y el universo revela todavía algún secreto, digo el nombre de las mías lejanas, perdidas hermanas, olvidadas en los libros que registra nuestra ciencia -Aganice, Hipatia, Hidelgarda de Bingen, Caterina Hevelius, Maria Agnesi- como si las mismas estrellas pudieran recordarlo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;
¿Sabías que Hidelgarda de Bingen propuso un universo heliocéntrico trescientos años antes de que lo hiciera Copérnico? ¿Quién escribió sobre la gravitación universal quinientos años antes de Newton? ¿Pero quién lo habría escuchado? Sólo era una monja, una mujer. ¿Como sería la nuestra era si aquélla fue oscura? Así, mi nombre también será olvidado, pero yo no estoy acusada de ser una bruja, como Aganice, y los cristianos no me amenazan con conducirme en la iglesia, de matarme, como hicieron con Hipatia de Alejandría, la elocuente mujer que ideó los instrumentos para medir con precisión la posición y el movimiento de los cuerpos celestes.
&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;&lt;a href=&quot;http://www.bellatrixobservatory.org/cvaaI/27/&quot;&gt;http://www.bellatrixobservatory.org/cvaaI/27/&lt;/a&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;He ayudado [a William] a pulir los espejos y las lentes de nuestro nuevo telescopio. Es el mayor que nunca ha existido. ¿Puedes imaginar la emoción que supone apuntarlo hacia un nuevo ángulo del cielo para no ver cualquier cosa nunca vista desde la Tierra? Efectivamente estoy contenta con que William esté ocupado con la Real Sociedad y su grupo, así cuando acabo mi trabajo puedo estar toda la noche auscultando el cielo. A veces, cuando estoy sola en la oscuridad y el universo revela todavía algún secreto, digo el nombre de las mías lejanas, perdidas hermanas, olvidadas en los libros que registra nuestra ciencia -Aganice, Hipatia, Hidelgarda de Bingen, Caterina Hevelius, Maria Agnesi- como si las mismas estrellas pudieran recordarlo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;
¿Sabías que Hidelgarda de Bingen propuso un universo heliocéntrico trescientos años antes de que lo hiciera Copérnico? ¿Quién escribió sobre la gravitación universal quinientos años antes de Newton? ¿Pero quién lo habría escuchado? Sólo era una monja, una mujer. ¿Como sería la nuestra era si aquélla fue oscura? Así, mi nombre también será olvidado, pero yo no estoy acusada de ser una bruja, como Aganice, y los cristianos no me amenazan con conducirme en la iglesia, de matarme, como hicieron con Hipatia de Alejandría, la elocuente mujer que ideó los instrumentos para medir con precisión la posición y el movimiento de los cuerpos celestes.
&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
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