<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<!-- generator="Joomla! 1.5 - Open Source Content Management" -->
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom"  xml:lang="es-es">
	<title type="text">Lenguaje y orden simbólico</title>
	<subtitle type="text">Materiales para la coeducación</subtitle>
	<link rel="alternate" type="text/html" href="http://localhost"/>
	<id>http://localhost/coeducacio/index.php/hablan-las-mujeres/lenguaje-y-orden-simbolico</id>
	<updated>2023-02-05T19:28:23Z</updated>
	<generator uri="http://joomla.org" version="1.5">Joomla! 1.5 - Open Source Content Management</generator>
<link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/lenguaje-y-orden-simbolico?format=feed&amp;type=atom" />
	<entry>
		<title>Documento 4 – MARIRÍ MARTINENGO i altres</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/lenguaje-y-orden-simbolico/83-document-4--mariri-martinengo-i-altres"/>
		<published>2012-10-28T16:38:32Z</published>
		<updated>2012-10-28T16:38:32Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/lenguaje-y-orden-simbolico/83-document-4--mariri-martinengo-i-altres</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;&lt;em&gt;Libres para ser&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Madrid, Narcea, 2000, pp. 15-16&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La costumbre de subrayar la diferencia de ser mujeres, siempre viva en nuestro lenguaje, -por ejemplo el uso del doble plural y la atención a las concordancias cuando es evidente la presencia de mujeres y hombres en un determinado contexto y poner de relieve la participación masculina o femenina cuando ésta está atestiguada por los documentos- nos ha capacitado para discernir la riqueza que ésta produce al indagar en el pasado; estamos convencidas de que así es como no se borra el paso de la mujer a través de la historia, porque el uso del lenguaje “neutro” oculta su presencia, Por ejemplo decir “los normandos de la Italia meridional combatieron contra los sarracenos” tiene un sentido falsamente universal. ¿Qué hacían las normandas y las sarracenas mientras los hombres combatían? ¿Qué técnicas practicaban en sus trabajos, cuáles eran sus relaciones interpersonales, la educación de sus hijos e hijas, los medicamentos y las terapias que aplicaban?&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;&lt;em&gt;Libres para ser&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Madrid, Narcea, 2000, pp. 15-16&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La costumbre de subrayar la diferencia de ser mujeres, siempre viva en nuestro lenguaje, -por ejemplo el uso del doble plural y la atención a las concordancias cuando es evidente la presencia de mujeres y hombres en un determinado contexto y poner de relieve la participación masculina o femenina cuando ésta está atestiguada por los documentos- nos ha capacitado para discernir la riqueza que ésta produce al indagar en el pasado; estamos convencidas de que así es como no se borra el paso de la mujer a través de la historia, porque el uso del lenguaje “neutro” oculta su presencia, Por ejemplo decir “los normandos de la Italia meridional combatieron contra los sarracenos” tiene un sentido falsamente universal. ¿Qué hacían las normandas y las sarracenas mientras los hombres combatían? ¿Qué técnicas practicaban en sus trabajos, cuáles eran sus relaciones interpersonales, la educación de sus hijos e hijas, los medicamentos y las terapias que aplicaban?&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
	</entry>
	<entry>
		<title>Documento 3 - MURIEL RUKEYSER (1913-1980)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/lenguaje-y-orden-simbolico/82-document-3-muriel-rukeyser-1913-1980"/>
		<published>2012-10-28T16:37:24Z</published>
		<updated>2012-10-28T16:37:24Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/lenguaje-y-orden-simbolico/82-document-3-muriel-rukeyser-1913-1980</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;A Montserrat Abelló&lt;em&gt;, Cares a la finestra. 20 dones poetes de parla inglesa del segle XX&lt;/em&gt;.&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Sabadell, Ed. Ausa, 1993&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Mito&lt;br /&gt;Mucho después de que Edipo, viejo y ciego fuera por los&lt;br /&gt;Caminos, sintió un olor familiar. Era&lt;br /&gt;la Esfinge. Edipo le dijo, &quot;Quiero hacerte una pregunta.&lt;br /&gt;¿Por qué no reconocí a mi madre? &quot;Diste&lt;br /&gt;la respuesta equivocada&quot;, contestó la Esfinge. &quot;Sin embargo era lo que&lt;br /&gt;hacía que todo fuera posible&quot;, dijo Edipo. &quot;No&quot;, dijo ella.&lt;br /&gt;&quot;Cuando pregunté qué camina con cuatro patas por la mañana,&lt;br /&gt;dos al mediodía, y tres por la noche, me contestaste.&lt;br /&gt;El hombre. No dijiste nada de la mujer&quot;.&lt;br /&gt;&quot;Cuando se dice Hombre&quot;, contestó Edipo,&quot; se incluye la mujer&lt;br /&gt;también. Todo el mundo sabe eso&quot;. Ella dijo, &quot;Eso es lo que&lt;br /&gt;te piensas&quot;.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;A Montserrat Abelló&lt;em&gt;, Cares a la finestra. 20 dones poetes de parla inglesa del segle XX&lt;/em&gt;.&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Sabadell, Ed. Ausa, 1993&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Mito&lt;br /&gt;Mucho después de que Edipo, viejo y ciego fuera por los&lt;br /&gt;Caminos, sintió un olor familiar. Era&lt;br /&gt;la Esfinge. Edipo le dijo, &quot;Quiero hacerte una pregunta.&lt;br /&gt;¿Por qué no reconocí a mi madre? &quot;Diste&lt;br /&gt;la respuesta equivocada&quot;, contestó la Esfinge. &quot;Sin embargo era lo que&lt;br /&gt;hacía que todo fuera posible&quot;, dijo Edipo. &quot;No&quot;, dijo ella.&lt;br /&gt;&quot;Cuando pregunté qué camina con cuatro patas por la mañana,&lt;br /&gt;dos al mediodía, y tres por la noche, me contestaste.&lt;br /&gt;El hombre. No dijiste nada de la mujer&quot;.&lt;br /&gt;&quot;Cuando se dice Hombre&quot;, contestó Edipo,&quot; se incluye la mujer&lt;br /&gt;también. Todo el mundo sabe eso&quot;. Ella dijo, &quot;Eso es lo que&lt;br /&gt;te piensas&quot;.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
	</entry>
	<entry>
		<title>Documento 2 - VICTÒRIA SAU</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/lenguaje-y-orden-simbolico/81-document-2-victoria-sau"/>
		<published>2012-10-28T16:33:44Z</published>
		<updated>2012-10-28T16:33:44Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/lenguaje-y-orden-simbolico/81-document-2-victoria-sau</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;&lt;em&gt;Diccionario ideológico feminista&lt;/em&gt;, vol. II&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Barcelona, Icaria, 2001, p. 163-164&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;(…) Las mujeres, en tanto que tales, carecen de nombre. Se les impone el del padre y, a lo sumo, como en España, en segundo lugar el del padre de la madre (* en este sentido hay que hacer constar la aprobación el año 1999 de una proposición de ley que permite a padre y madre acordar el orden de los apellidos de sus hijos e hijas). El padre no sólo goza de un apellido que va en lugar preferente sino que está legitimado para dejarlo en herencia a sus descendientes; así que constituye genealogía y a la par historia. Las mujeres quedan fuera de una y de otra, están excluidas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El nombre, constituido en Nombre del Padre, pasa de lo real a lo simbólico. Los ejemplos son múltiples y los tenemos a nuestro alcance de continuo. Nuestra herencia cultural judeocristiana nos loa trasmite en las oraciones (“Padrenuestro”), en las bendiciones (en el nombre del Padre), en las necrológicas (“… ha vuelto a la casa del Padre”). Por supuesto que la representación simbólica de Dios no sólo es masculina, sino de padre. Tenemos, asimismo, los padres de descubrimientos científicos, los padres fundadores de un estado, los padres de la patria, los padres de la Constitución, padres de la filosofía, padres de la Iglesia, etc., así como la paternidad de obras literarias, de arte, de descubrimientos científicos, de proyectos, y así sucesivamente.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;&lt;em&gt;Diccionario ideológico feminista&lt;/em&gt;, vol. II&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Barcelona, Icaria, 2001, p. 163-164&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;(…) Las mujeres, en tanto que tales, carecen de nombre. Se les impone el del padre y, a lo sumo, como en España, en segundo lugar el del padre de la madre (* en este sentido hay que hacer constar la aprobación el año 1999 de una proposición de ley que permite a padre y madre acordar el orden de los apellidos de sus hijos e hijas). El padre no sólo goza de un apellido que va en lugar preferente sino que está legitimado para dejarlo en herencia a sus descendientes; así que constituye genealogía y a la par historia. Las mujeres quedan fuera de una y de otra, están excluidas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El nombre, constituido en Nombre del Padre, pasa de lo real a lo simbólico. Los ejemplos son múltiples y los tenemos a nuestro alcance de continuo. Nuestra herencia cultural judeocristiana nos loa trasmite en las oraciones (“Padrenuestro”), en las bendiciones (en el nombre del Padre), en las necrológicas (“… ha vuelto a la casa del Padre”). Por supuesto que la representación simbólica de Dios no sólo es masculina, sino de padre. Tenemos, asimismo, los padres de descubrimientos científicos, los padres fundadores de un estado, los padres de la patria, los padres de la Constitución, padres de la filosofía, padres de la Iglesia, etc., así como la paternidad de obras literarias, de arte, de descubrimientos científicos, de proyectos, y así sucesivamente.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
	</entry>
	<entry>
		<title>Documento 1 - LUCE IRIGARAY</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/lenguaje-y-orden-simbolico/80-document-1-luce-irigaray"/>
		<published>2012-10-28T16:31:20Z</published>
		<updated>2012-10-28T16:31:20Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/lenguaje-y-orden-simbolico/80-document-1-luce-irigaray</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;&lt;em&gt;Yo, tú, nosotras&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Madrid, Cátedra, 1992, pp. 28-29&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La lengua se construye por sedimentaciones de los lenguajes de épocas anteriores. Traduce sus modelos de comunicaciones sociales. No es universal, ni neutra ni intangible (…)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Parece que, directa o indirectamente, el hombre ha querido dar su género al universo, como dio su nombre a sus hijos, a su mujer o a sus bienes. El peso de esta condición en las relaciones entre los sexos en el mundo, en las cosas, en los objetos, es inmenso. En efecto, todo aquello que supuestamente posee un valor pertenece a los hombres y está marcado con su género. A parte de los bienes en sentido estricto que el hombre se atribuye, ha dado su género a Dios y al sol, pero también, enmascarado en el género neutro, a las leyes del cosmos y al orden social o individual. Y ni siquiera se ha planteado cuál es la genealogía de semejante atribución.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;&lt;em&gt;Yo, tú, nosotras&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Madrid, Cátedra, 1992, pp. 28-29&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La lengua se construye por sedimentaciones de los lenguajes de épocas anteriores. Traduce sus modelos de comunicaciones sociales. No es universal, ni neutra ni intangible (…)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Parece que, directa o indirectamente, el hombre ha querido dar su género al universo, como dio su nombre a sus hijos, a su mujer o a sus bienes. El peso de esta condición en las relaciones entre los sexos en el mundo, en las cosas, en los objetos, es inmenso. En efecto, todo aquello que supuestamente posee un valor pertenece a los hombres y está marcado con su género. A parte de los bienes en sentido estricto que el hombre se atribuye, ha dado su género a Dios y al sol, pero también, enmascarado en el género neutro, a las leyes del cosmos y al orden social o individual. Y ni siquiera se ha planteado cuál es la genealogía de semejante atribución.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
	</entry>
</feed>
