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	<title type="text">Violencias contra las mujeres</title>
	<subtitle type="text">Materiales para la coeducación</subtitle>
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	<updated>2023-02-05T19:28:29Z</updated>
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		<title>Documento 1. CARMEN MAGALLÓN</title>
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		<published>2012-11-01T11:25:30Z</published>
		<updated>2012-11-01T11:25:30Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/violencias-contra-las-mujeres/95-document-1-carmen-magallon</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;A Vicenç Fisas, &lt;em&gt;El sexo de la violencia&lt;/em&gt;, Barcelona, Icaria, 1998, p. 97.&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Para no situar a las mujeres en la inocencia, mantengo que la violencia que se ejerce en el mundo tiene mucho que ver con la violencia que ejercen los varones contra las mujeres, que ésta es el modelo paradigmático de violencia, la base donde se asientan las demás; y que la desvalorización de las mujeres en la cultura y en la construcción de la identidad de los varones es un factor crucial en el mantenimiento y la reproducción de la violencia en general.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;A Vicenç Fisas, &lt;em&gt;El sexo de la violencia&lt;/em&gt;, Barcelona, Icaria, 1998, p. 97.&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Para no situar a las mujeres en la inocencia, mantengo que la violencia que se ejerce en el mundo tiene mucho que ver con la violencia que ejercen los varones contra las mujeres, que ésta es el modelo paradigmático de violencia, la base donde se asientan las demás; y que la desvalorización de las mujeres en la cultura y en la construcción de la identidad de los varones es un factor crucial en el mantenimiento y la reproducción de la violencia en general.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
	</entry>
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		<title>Documento 2. MARÍA JESÚS IZQUIERDO</title>
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		<published>2012-11-01T11:26:32Z</published>
		<updated>2012-11-01T11:26:32Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/violencias-contra-las-mujeres/96-document-2-maria-jesus-izquierdo</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;A Vicenç Fisas, &lt;em&gt;El sexo de la violencia&lt;/em&gt;, Barcelona, Icaria, 1998, pp. 82-83.&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si se olvida la dimensión estructural de las relaciones hombre/mujer, no es de extrañar que la manera cómo se aborda la violencia en el hogar sea criminalizando y patologizando el hecho violento, convirtiéndolo en un problema legal o psiquiátrico, y no en lo que principalmente es, un problema político. (...) Se pone el acento en el castigo del agresor o en el tratamiento psicológico de la baja estima de la víctima.&lt;br /&gt;(...)&lt;br /&gt;Por qué y cuándo lo que se ha venido definiendo como ámbito privado se convierte en público. Qué es lo que lleva a reconocer que las relaciones hombre/mujer no pertenecen a la esfera privada. Tal vez, cuando la violencia física de los hombres sobre las mujeres llega a un cierto nivel, se convierte en la enunciación –en el sentido de enunciar o hacer correr la noticia- de que las relaciones entre las mujeres y los hombres son de poder.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;A Vicenç Fisas, &lt;em&gt;El sexo de la violencia&lt;/em&gt;, Barcelona, Icaria, 1998, pp. 82-83.&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si se olvida la dimensión estructural de las relaciones hombre/mujer, no es de extrañar que la manera cómo se aborda la violencia en el hogar sea criminalizando y patologizando el hecho violento, convirtiéndolo en un problema legal o psiquiátrico, y no en lo que principalmente es, un problema político. (...) Se pone el acento en el castigo del agresor o en el tratamiento psicológico de la baja estima de la víctima.&lt;br /&gt;(...)&lt;br /&gt;Por qué y cuándo lo que se ha venido definiendo como ámbito privado se convierte en público. Qué es lo que lleva a reconocer que las relaciones hombre/mujer no pertenecen a la esfera privada. Tal vez, cuando la violencia física de los hombres sobre las mujeres llega a un cierto nivel, se convierte en la enunciación –en el sentido de enunciar o hacer correr la noticia- de que las relaciones entre las mujeres y los hombres son de poder.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
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		<title>Documento 3. NURIA VARELA</title>
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		<published>2012-11-01T11:27:10Z</published>
		<updated>2012-11-01T11:27:10Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/violencias-contra-las-mujeres/97-document-3-nuria-varela</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;&lt;em&gt;Íbamos a ser reinas&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Barcelona, Ediciones B, 2002, pp. 107-108&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los maltratadores son hombres normales, demasiado normales. Son los varones que participan del pensamiento machista tradicional y conciben a sus parejas como objetos propios (...) No dudan de su superioridad frente a las mujeres. Independientemente de cómo sean, cualquier mujer es inferior a ellos. Participan del imaginario colectivo, refrendado por la ley hasta hace poco, de que las mujeres son propiedad de los hombres, primero de sus padres y después de sus maridos. Hay maltratadores de todas las edades y entre todas las clases sociales, de todas la creencias religiosas, de todas las ideologías políticas, analfabetos y máster en telecomunicaciones. Negar su comportamiento es uno de los rasgos comunes que tienen entre ellos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(...)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Son hombres que necesitan reafirmarse, no toleran perder y creen que siempre tienen la razón. Este tipo de agresores, fuera del contexto doméstico, suelen resultar unas personas encantadoras, amables e incluso cariñosas.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;&lt;em&gt;Íbamos a ser reinas&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;h3&gt;Barcelona, Ediciones B, 2002, pp. 107-108&lt;/h3&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los maltratadores son hombres normales, demasiado normales. Son los varones que participan del pensamiento machista tradicional y conciben a sus parejas como objetos propios (...) No dudan de su superioridad frente a las mujeres. Independientemente de cómo sean, cualquier mujer es inferior a ellos. Participan del imaginario colectivo, refrendado por la ley hasta hace poco, de que las mujeres son propiedad de los hombres, primero de sus padres y después de sus maridos. Hay maltratadores de todas las edades y entre todas las clases sociales, de todas la creencias religiosas, de todas las ideologías políticas, analfabetos y máster en telecomunicaciones. Negar su comportamiento es uno de los rasgos comunes que tienen entre ellos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(...)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Son hombres que necesitan reafirmarse, no toleran perder y creen que siempre tienen la razón. Este tipo de agresores, fuera del contexto doméstico, suelen resultar unas personas encantadoras, amables e incluso cariñosas.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
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		<title>Documento 4. CONCEPCIÓN FERNÁNDEZ</title>
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		<published>2012-11-01T00:00:00Z</published>
		<updated>2012-11-01T00:00:00Z</updated>
		<id>http://localhost/coeducacio/index.php/es/hablan-las-mujeres/violencias-contra-las-mujeres/1-document-4-concepcion-fernandez</id>
		<author>
			<name>Administrator</name>
		<email>centredolorspiera@cdp.udl.cat</email>
		</author>
		<summary type="html">&lt;h2&gt;A Maquieira y Sánchez, &lt;em&gt;Violencia y sociedad patriarcal&lt;/em&gt;, Madrid, Ed. Pablo Iglesias, 1990, p. 57.&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los psicólogos sociales no debemos entender la agresión como un acto aislado, sino dentro de un proceso de interacción que está potenciado por unas reglas de dominación y sumisión. La agresión está al servicio del orden establecido, en cuyo caso se evita llamar agresión; o contra ese orden social establecido, en cuyo caso los incidentes agresivos entran con todas sus consecuencias dentro de tal denominación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando la agresión se ejerce sobre grupos o personas que están en posiciones asimétricas de poder, como son padres-hijos, hombres-mujeres o margiandos-no marginados, o sea, casos de desigualdad social entre agresores y víctimas, hay una cierta permisividad social para que el dominador ejerza ciertas formas de agresión sobre el dominado, que quedan fuera de la consideración del mismo concepto o categoría de agresión y se denomina castigo o se descuidan como poco importantes o inapreciables.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</summary>
		<content type="html">&lt;h2&gt;A Maquieira y Sánchez, &lt;em&gt;Violencia y sociedad patriarcal&lt;/em&gt;, Madrid, Ed. Pablo Iglesias, 1990, p. 57.&lt;/h2&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los psicólogos sociales no debemos entender la agresión como un acto aislado, sino dentro de un proceso de interacción que está potenciado por unas reglas de dominación y sumisión. La agresión está al servicio del orden establecido, en cuyo caso se evita llamar agresión; o contra ese orden social establecido, en cuyo caso los incidentes agresivos entran con todas sus consecuencias dentro de tal denominación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando la agresión se ejerce sobre grupos o personas que están en posiciones asimétricas de poder, como son padres-hijos, hombres-mujeres o margiandos-no marginados, o sea, casos de desigualdad social entre agresores y víctimas, hay una cierta permisividad social para que el dominador ejerza ciertas formas de agresión sobre el dominado, que quedan fuera de la consideración del mismo concepto o categoría de agresión y se denomina castigo o se descuidan como poco importantes o inapreciables.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</content>
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