Micromachismo

Definidas por Luís Bonino en la década del 90 del siglo pasado, los micromachismos son una serie de prácticas cotidianas, imperceptibles para los demás ya que son situaciones normalizadas e invisibles. Estas prácticas y comportamientos incluyen pequeños abusos y violencias que atentan contra la autonomía de la mujer. De esta manera, los agresores buscan imponer sus criterios y puntos de vista sin tener que llegar a acuerdos, un hecho que aprendieron en su socialización de género que, en una cultura determinada, acostumbra a darles el monopolio de la razón, del poder social y moral sobre las mujeres.

Estos micromachismos ejercen efectos nocivos sobre las mujeres, las relaciones familiares e, incluso en los propios hombres.

Los tipos de micromachismos existentes son:

  1. Coercitivos o Directos: Se utiliza la fuerza moral, psíquica, económica o de la propia personalidad para intentar anular a la mujer, borrando toda razón. Como ejemplos encontramos la intimidación, la toma repentina del control; la apelación al argumento lógico de su poder; el agobio a la víctima; la insistencia abusiva; control del dinero; el uso expansivo del espacio físico.
  2. Encubiertos o de Control oculto: El hombre oculta su objetivo de dominio y, a partir de maniobras sutiles, que pasan inadvertidas, consigue que ella no haga lo que quiere, si no aquello que él decide. Como ejemplos de micromachismos encubiertos encontramos los requerimientos abusivos solapados; maniobras de explotación emocional; culpabilización del placer que siente la mujer; acusaciones de culpa sobre la mujer; maniobras de desautorización.
  3. De Crisis: Acostumbran a utilizarse en momentos de desequilibrios, como, por ejemplo, un aumento del poder personal de la mujer debido a cambios en su vida, o la pérdida de poder por parte del hombre por motivos físicos o laborales. Al sentirse amenazado, el hombre utiliza las tácticas y estrategias definidas anteriormente, aumentando su cantidad o su intensidad con la finalidad de restablecer su control sobre la pareja, de devolver al estatus quo inicial, intrínsecamente ligado con los mandatos de género.